Rompiendo el techo
Abrir una puerta para alguien no es lo mismo que romper el techo por alguien. Muchas personas encuentran un techo y ya no pueden continuar. Otros tienen amigos que no sólo le abren puertas, hasta rompen el techo por ellos.
Marcos capítulo 2 nos relata lo que ocurrió aquel día en la casa de Pedro. La gente se enteró que Jesús estaba allí y practicamente sellaron la puerta y nadie podía entrar, ni salir.
Me resulta curioso que en ocasiones, en la casa de Pedro (La Iglesia), algunas personas pueden ser un obstáculo para que no podamos encontrarnos con Jesús.
No sabemos si estos que llevaban a su amigo paralítico habían pedido permiso, si traían cartas o no, o si los asesores del movimiento de Cafarnaum les vieron y les prohibieron llevar a su amigo a sanar.
Lo llevaban en camilla. Pero no era suficiente. No les abrieron paso. Quizás gritaron. No les dejaron pasar. Ellos llegaron primero. Se decían. Que el enfermo se quede enfermo.
Lo importante era mantener el control. Mantener la posición. El enfermo que se aguante.
Los amigos fueron irrefrenables, intencionales, subieron al techo. El techo que otros habían construido ahora era el suelo para ellos. Abrieron o mejor dicho rompieron el techo para poner a su amigo frente a Jesús.
Impresionante. Para estos 4 amigos, lo importante era poner a su amigo frente a Jesús. Este es el único enfermo que, según Jesús, su incapacidad de caminar estaba en relación con sus pecados. A muchos otros sanó y a esos otros no hubo necesidad de perdonarle sus pecados antes de decirle que estaban sanos.
Yo creo que estos amigos sabían los fallos y errores y pecados de su amigo. Y aún así seguían siendo amigos. Lo amaban tanto que rompen el techo por su amigo.
Un amigo es quien conoce todo de ti y sigue siendo tu amigo. Un amigo es quien aunque conoce todo de ti, rompe hasta el techo para que puedas estar frente a Jesús.
Alguien tuvo que pagar el techo. Reparar o restaurar lo que se rompió. No sabemos estos detalles pero seguro el techo no quedó con ese agujero.
Jesús dijo que no hay mayor amor que dar la vida por sus amigos, si te preguntaste al leer si tienes a alguien que rompería el techo por ti. Se llama Jesús. El Cielo está abierto gracias a lo que El vino a reparar. Su entrega abrió el camino.
Ahora bien, ¿qué tipo de amigo eres tú? ¿Eres de los que abren puertas o de los que están dispuestos a romper techos? Hay una diferencia significativa entre ambos.
Abrir una puerta es facilitar el acceso cuando ya existe un camino. Romper el techo es crear un camino donde no lo hay, es arriesgarte, es pagar un precio por ver a tu amigo restaurado.
Los cuatro amigos del paralítico no se conformaron con encontrar la puerta cerrada. Ellos estaban dispuestos a pagar el precio, a hacer el esfuerzo extra, a romper lo que fuera necesario para que su amigo pudiera encontrarse con Jesús.
¿Estás dispuesto a ser ese tipo de amigo? ¿Hay alguien en tu vida por quien estarías dispuesto a romper el techo?
Reflexiones y Acciones
- [ ] Identificar a alguien en mi vida que necesite ayuda para acercarse a Jesús
- [ ] Reflexionar sobre qué tipo de amigo soy: ¿abro puertas o rompo techos?
- [ ] Evaluar si hay alguien por quien estaría dispuesto a «romper el techo»


